A pesar de estar desarrollándose a la par de Egipto, estos pueblos no creían en la necesidad de tumbas funerarias para que el alma del muerto llegara al más allá, he ahí su diferencia. Los mesopotámicos no exponian sus cadáveres a las aves de rapiña, al contrario excavavan fastuosos monumentos funerarios en las rocas de montañas sagradas.
El pueblo mesopotámico estuvo muy desarrollado y fue poseedor de gran cultura. Fueron los grandes conocedores de la astrología: conocían planetas, movimientos, constelaciones, inventaron el horóscopo, etcétera.
Las artes plásticas también tenían esta finalidad, no existe la motivación estética, por ello no se conocen nombrs de artistas, ya que sólo sirven para exaltar al poder con un matiz propagandístico. El arte mesopotámico refleja al mismo tiempo la adaptación y el miedo de las gentes a las fuerzas naturales, así como sus conquistas militares.
Las estatuas más típicas son figuras de hombre o mujeres de pie, llamados orantes. Como se observa en la figura, la parte más llamativa se encuentra en el relieve de los ojos, regularmente son hombres o mujeres de pies ataviados con largas túnicas con las manos al pecho.
Los relieves fueron tallados en piedra o sobre ladrillos esmaltados. Dependiendo del pueblo y de la ciudad los temas y los estilos variaban: durante las dinastías acadia y persa la temática era la narración de la victoria de los reyes, mientras que en tiempos de los babilonios se preferían las representaciones de las divinidades o de las tareas cotidianas del pueblo.
En la Arquitectura, lo más representativo de los mesopotámicos
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